Los orígenes de la danza se pierden en el tiempo, ya que en su vertiente ritual y social ha sido un acto de expresión inherente al ser humano, al igual que otras formas de comunicación como las artes escénicas, o incluso las artes plásticas, como se demuestra por las pinturas rupestres. El baile y la danza han sido un acto de socialización en todas las culturas, realizado con múltiples vías de expresión. Por su carácter efímero resulta prácticamente imposible situar su origen en el espacio y en el tiempo, ya que solo es conocido por testimonios escritos o artísticos (pintura y escultura), los cuales comienzan con las civilizaciones clásicas (Egipto, Grecia, Roma). Por otro lado, desde tiempos antiguos ha existido una dicotomía entre danza como expresión folclórica y popular y la danza como arte y espectáculo, integrado en un conjunto formado por la propia danza, la música, la coreografía y la escenografía. Parece ser que fue en la Antigua Grecia cuando la danza empezó a ser considerada como arte, el cual se representaba frente a un público. En tiempos más modernos, la consideración de la danza como arte más propiamente llamado ballet comenzó en el Renacimiento, aunque la génesis del ballet moderno cabría situarla más bien en el siglo xix con el movimiento romántico
Se dice que la existencia del baile remonta incluso a la prehistoria: encontramos, en algunas cuevas europeas , africanas o asiáticas, dibujos que representan a los primeros hombres practicando este arte. Uno de los ejemplos más conocidos es el del Hechicero Bailarín que se encuentra en la cueva de los Trois Frères , en Francia. En torno al año 4,000 a.C., comienza a aparecer la técnica del baile. Algunos hombres comenzaron entonces a desarrollar los bailes religiosos, incorporando movimientos tales como el espagat, los bailes en pareja o los torneos.
Se apreciaran los distintos tipos de bailes
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